Al entrar al tercer milenio de nuestra peregrinación hacia la integridad,
la justicia, y la paz, viajamos jun-tos en el Espíritu por un camino marcado por opciones
y desafíos. Como líderes pastorales de la comunidad católica romana, queremos enfocar la
atención en la difícil situación de nuestros hermanos y hermanas cuyo trabajo exige un
costo personal y comunitario inaceptable.
Su situación está descrita en Mateo 25, así como nuestra llamada para
ayudar a los necesitados, “Les aseguro que todo lo que no hicieron por una de estas personas
más humildes, tampoco por mí lo hicieron . . .” (v. 40)
Estamos llamados a reconocer la presencia de Dios en cada persona,
especialmente en aquellos que no tienen “voz ni opción” en sus vidas.
Así también, estamos llamados a la profundización diaria del reconocimiento
de la presencia de Dios en nuestras vidas. A veces este reconocimiento lo tenemos a la
mano, en nuestras familias y amigos; otras veces no es tan evidente, como en el caso de
aquellos que trabajan para proveer la comida que ponemos sobre nuestra mesa. En esta carta
expondremos el dilema de la gente de la industria avícola, los cuales proveen el pollo
que ponemos sobre nuestro plato en casa o en el restaurante local.
Aunque esta carta pastoral se centrará en la falta de “voz y opción”
para muchos de nuestros hermanos y hermanas que trabajan en la industria avícola, esto
no significa que señalemos este productivo mercado como un caso único. Simplemente usamos
la indus-tria avícola como un ejemplo entre otros negocios, como agricultura y artículos
manufacturados, los cuales comparten los mismos desafíos, ya sea fabricando muebles, cosechando
verduras, o la crianza de animales bajo contrato.
Esta carta pastoral se trata de una toma de conciencia, no de respuestas.
Es acerca de nuestra disposición para luchar con las interrogantes de vivir como hijos
de Dios. Es acerca de nuestra disposición para abrir nuestros ojos y corazones a la presencia
deDios en la gente que talvez nunca lleguemos a conocer, pero que sus vidas son tan importantes
como lo son las nuestras ante los ojos de Dios. Es sobre cómo vivimos la oración que dice, “ .
. . venga tu reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. . .”
El precio del procesamiento avícola
María Montez reza diariamente el “Our Father”, pero ella dice “Padre
Nuestro”. Reza en su lengua nativa; el español. Es una señora de edad avanzada que ha estado
en los Estados Unidos por muchos años, y desde hace cinco años trabaja en la industria
avícola.
La señora Montez es amigable, pero tímida. Cuando le preguntamos sobre
su trabajo, nos respondió repetidas veces que está muy contenta de estar trabajando, y
que no le importa trabajar duro. Luego menciona su dolor e incapacidad física. Sus brazos
y sus manos están dormidos debido al movimiento repetitivo que realiza cientos de veces
durante sus jornadas de trabajo. Con frecuencia el dolor la mantiene despierta por la noche
y para aliviar su condición se frota alcohol sobre la piel. No ha consultado a un doctor
porque el deducible del seguro de la compañía es de cientos de dólares, el cual no puede
cubrir con su salario. Ha solicitado alternar su trabajo con otras labores de movimientos
diferentes, pero sus supervisores le han manifestado que debido a que es muy responsable
con su trabajo, no quieren arriesgarse a reemplazarla.
www.poultry-pastoral.org
“Mucha gente ha sido afectada por asma, pulmonía, y problemas de la
vista”, manifestó. “Eso es lo que más veo. La gente tiene que salir de la planta por enfermedad.
Si la gente se hiere la despiden”.
Al igual que muchos trabajadores en las procesadoras avícolas, la señora
Montez se mantiene de pie en la línea de producción por largas horas. Los pollos, que cuelgan
enganchados de una cadena que mueve a los animales sacrificados alrededor del área de procesamiento,
pasan frente a ella a gran velocidad la cual determina en gran parte la ganancia de la
operación. El ambiente de trabajo es ruidoso y húmedo. El piso se mantiene mojado y los
pollos salpican por donde quiera. La humedad contiene muchos contaminantes químicos y biológicos.
Cada cuarto es más frío que el anterior, ya que los pollos empiezan a ser enfriados desde
que están “vivos” hasta que pasan a ser “empacados”. El procesamiento consiste en s acr
i f i c ar, evi s ce r ar, c or t ar, or de nar, p e s ar, y emp ac ar los pollos a paso
rápido. Las cuchillas son muy afiladas y cada uno realiza su tarea cientos de veces y hasta
más de mil veces en un turno.
De acuerdo al estudio efectuado por el Departamento de Trabajo de los
Estados Unidos en 1996, las lesiones ocasionadas por movimientos repetitivos que incide
entre los trabajadores de las procesadoras avícolas, como lo es el síndrome de “car-pal
tunnel”, son cinco veces más que en las manufacturadoras en general. Según OSHA, las violaciones
de salud y seguridad que llevan a la “con-siderable probabilidad de muerte y lesiones graves”,
incrementaron más del 150 por ciento entre 1997 y 1998 en una de las principales compañías
de procesamiento avícola. Los efectos físicos de este tipo de trabajo realmente pueden
ser devastadores.
Las lesiones de Sara Brown no son físicas. Ella habla ardientemente
sobre el favoristimo y la manipulación que ha experimentado de parte de sus supervisores
durante sus cuatro años de trabajo en la avícola. Ella habla de la discriminación y prejuicio
entre minorías. Durante el turno de trabajo, no todos los trabajadores están autorizados
para hacer uso del baño, sino unos pocos que gozan del favoritismo. Su ausencia del trabajo
se debe a la hospitalización de su esposo, y esto se suma a la posibilidad de ser despedida.
Además tiene niños que mantener. Así también, sabe que toma un gran riesgo al quejarse
al supervisor, pero tampoco tiene otras vías donde apelar más allá de los caprichos de
sus superiores inmediatos. Ella dice que trabaja duramente, es responsable y merece un
mejor trato. Y se pregunta, “¿Quién va a escucharme?”
Beatrice Johnson es una mujer de cuarenta y tantos años que trabaja
en la procesadora avícola desde hace más de 21 años. Está
incapacitada debido a las lesiones de movimientos repetitivos y los doctores de la compañía
le han dicho que su condición no está relacionada con el trabajo que realiza, no obstante,
el médico de su familia no está de acuerdo con esto. Ella esperaba recibir compensación
laboral, pero le dieron permiso por enfermedad, el cual paga sólo una fracción del salario
normal. Su permiso por enfermedad ya está por terminársele y cuando eso suceda probablemente
será despedida, al igual como les ha pasado a otros trabajadores que ella conoce. Continúa
inhabilitada, todavía con dolor, y con la necesidad de ganarse la vida para su propia mantención.
De acuerdo al estudio efectuado en 1997 por el Departamento Laboral,
el 60 por ciento de las compañías avícolas encuestadas transgredieron el Acta de Trabajo
de Medidas Justas. Más del 51 por ciento de las plantas no les pagaron a los trabajadores
por el tiempo que utilizaron haciendo limpieza y otros quehaceres relacionados con el trabajo.
Más del 30 por ciento no les pagaron por pausas breves durante el día, como lo es el uso
del baño; más
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del 54 por ciento les descontaron dinero del cheque a los trabajadores
por el costo del equipo protector, en circunstancias que es la compañía la que está obligada
a pagar por eso. Los empleados no tienen “voz” ni “opción” en las políticas empresariales.
A continuación nos referiremos al caso de un empleado de la industria
avícola que tiene voz y opción en su trabajo, no solo para
él, sino también para otros. Mientras lucha con prioridades conflictivas y decisiones difíciles, él
tiene el poder de inf luir en la política empresarial y hacer cambios.
John Stephens es uno de los principales gerentes de una compañía avícola.
El debe velar por la rentabilidad de la operación para mantenerse a sí mismo y a otros
en el trabajo. Es un mercado competitivo y hay muchos factores que considerar. Expresó enfáticamente
que uno de los grandes problemas que él afronta es el constante cambio de personal. En
cuanto la gente puede encontrar un nuevo trabajo, se va. Como en la mayoría de las plantas
procesadoras, un gran número de empleados son de grupos minoritarios. Cada vez más depende
de los emigrantes, y muchos de ellos poseen documentación cuestionable.
De acuerdo a las encuestas realizadas por Uni ted Food y Commercial Workers International
Union (UFCW), los obreros avícolas son en su mayoría afroamericanos y mujeres, sin embargo,
los latinos son el sector de crecimiento más rápido de la fuerza trabajadora.
El señor Stephens agrega, “La industria avícola en los Estados Unidos no es la opción de
empleo de preferencia para la gente. El trabajo es muy duro físicamente y repetitivo, y eso
es parte del problema”. El tiene futuros empleados traídos en buses de otras partes, también
supervisa un alojamiento de la compañía el cual hospedará a algunos de ellos y se pregunta
cómo mantendrá la línea funcionando con la totalidad de empleados la próxima semana. Por
lo tanto, sabe que entrenar a los supervisores para tratar bien a los empleados y entrenar
a los empleados para ir rotando en diferentes labores a fin de aliviar o prevenir las lesiones
ocasionadas por movimientos repetitivos, son la clave para el futuro de la operación y él
está trabajando en la implementación de tales mejoramientos. Enfatizó
que, “Mientras más alta es la calidad de supervisión, mejor es el ambiente de trabajo.
La calidad de la supervisión es la clave para evitar el constante cambio de personal y el
ausentismo. Tenemos que mejorar la manera de tratar a la gente, y lo más importante es cómo
satisfacer sus necesidades”.
Los atrapadores de pollo pierden pago
El procesamiento es una de las ramas de la indus-tria avícola. Los
atrapadores de pollos son otro grupo que tienen un trabajo peligroso y repetitivo, con
salarios bajos y que enfrentan irregularidades en sus empleos.
Un estudio de “Delmarva” muestra que la compensación diaria normal
para los atrapadores de pollos ha ido declinado desde 1985. Además, en 1997 el Departamento
de Trabajo de los Estados Unidos encontró que más del 60 por ciento de las plantas encuestadas
no le pagaron al equipo de atrapadores el correspondiente tiempo extra por trabajo realizado
en exceso de las 40 horas semanales.
Los criadores de pollos expresan interrogantes sobre los contratos
Los que crían los pollos se encuentran frecuentemente en situaciones
injustas. Los contratos que firman con la compañía avícola están escritos para dejar las
mayores decisiones en manos de la compañía. El avicultor debe gastar grandes sumas de dinero
para construir, y después modernizar las instalaciones donde criarán a los pollos. En el
caso de pequeños avicultores, generalmente esas inversiones requieren de una hipoteca sobre
la finca familiar. La compañía avícola provee a los avicultores con los pollitos de cría,
antibióticos, el alimento, y otras provisiones. La compañía pesa el alimento y el peso
final del pollo. La compañía también decide cúanto le pagará al avicultor por libra, después
que han deducido los gastos por suministros. Pollitos enfermos,
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enfermedades en el gallinero, problemas por el clima, eliminación de
desperdicios, y otros problemas son riesgos del avicultor, no de la compañía. Los contratos
vigentes se limitan a la acción de arbitraje como la única manera de enfrentar problemas,
negando la posibilidad de demandas judiciales de clase que han sido exitosas para algunos
criadores de aves en el pasado.
Roy y Mary Stein son criadores de aves y cuentan con 16 años de experiencia.
Ellos expresaron que la mayoría de las familias criadoras envían a uno de sus miembros
a trabajar a otro lugar para tener un ingreso adecuado para la familia. Muchas veces la
tasa de ingreso prometida por la compañía está por debajo de la realidad, especialmente
cuando la compañía exige cambios costosos o mejoras de equipo como condición para continuar
el contrato. Si el contrato no es renovado, la granja de la familia puede perder el derecho
de la hipoteca. El venderla sin la promesa de un contrato similar de parte de un comprador
potencial, es casi imposible - según los Stein, esto pasa a ser otra fuente de problemas
con la compañía avícola.
Roy Stein continuó diciendo, “La única cosa sobre la cual uno tiene control es la firma del
contrato. Ellos pueden darlo por terminado en el momento que quieran; usted no puede, pero
ellos sí.” Mary añadió,
“Este es un contrato laboral. Usted no es un socio. Supuestamente un socio tiene algo que
decir sobre su negocio”. La pareja dice que los granjeros avicultores tienen miedo de hablar
abiertamente porque “todo lo que ellos poseen está hipotecado.”
De acuerdo a Security and Exchange Commission, las compañías avícolas ganan cerca del 16
por ciento sobre sus inversiones, mientras que las granjas criadoras ganan cerca del 4 por
ciento. Delmarva en 1997 encuestó granjas avicultoras y dió a conocer las mismas preocupaciones
de los Steins; el 43 por ciento dijeron que ellos no creen en el peso correcto del alimento
que les es entregado por parte de la compañía, el 41 por ciento tampoco creen en las cifras
que aparecen en sus estados de pago, y el 57 por ciento creen que la compañía tomará represalias
si los criadores de aves expresan su descontento.
Los inmigrantes se mantienen en silencio
Otros que están en desventaja para ganarse la vida son los inmigrantes;
“ellos son extraños entre nosotros”. Estos recién llegados están hechos a la imagen y semejanza
de Dios, nos recuerdan que la mayoría de los católicos en los Estados Unidos son descendientes
de aquellos que llegaron aquí
para empezar una nueva vida. Por el hecho de que su aspecto, sus costumbres y su idioma son
diferentes, estos recién llegados a menudo sufren discriminación. Esta no es una situación
nueva en el transcurso de los siglos. “Amarás al forastero, porque tu fuiste forastero en
la tierra de Egipto”. (Deut. 10:19)
Estas personas tienen cara y un futuro. Un hombre joven está sentado tranquilamente con
sus brazos fornidos cruzados sobre su pecho. Un amigo lo per-suade para hacerlo hablar,
prometiéndole que no se usará su verdadero nombre. Paulatinamente, Julio López se relaja,
abre sus brazos y extiende su mano gentilmente. Su mano está deformada, llena de cica-trices
y su forma contrahecha. A través del traductor, habla renuentemente sobre la herida que
sufrió
procesando pollos, la cual requirió más de 70 puntos para cerrarla.
Semanas después, aún no puede hacer uso de su mano herida. El personal
médico que lo ha atendido le ha dicho que no hay nada más que se pueda hacer y que no tiene
autorización para ver a un especialista. Tampoco ha sido compensado por la lesión. Su preocupación
es de que el daño sea permanente, pero no se queja por miedo de perder su trabajo en la
planta procesadora, ya que con éste alimenta a su familia en su país.Está
desesperado por ayudarlos, tan desesperado que cruzóla frontera de este país
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ilegalmente. ¿Qué pasará si él es enviado de regreso? Al igual que
muchos otros que están indocumentados, él expresó que es mejor quedarse callado. Mientras
que las leyes concernientes a inmigración y a inmigrantes deben ser respetadas, también
se debe hacer todo lo posible para ayudar y proteger a este grupo humilde y explotable
de hermanos y hermanas, muchos de los cuales han huido debido a conflictos internos en
Latinoamérica, los cuales han incluido a los Estados Unidos en un papel político. Cualquiera
que sea su país de origen, la mayoría de ellos no tiene voz cuando se esfuerzan por ganarse
la vida para su propia mantención y la de su familia por cualquier medio disponible, sin
importarles cuales sean las condiciones. Su renuencia para buscar ayuda de las autoridades
del gobierno es comprensible, y pasa a ser otro factor en las circunstancias que mucha
gente debe enfrentar. Otras personas involucradas en esta industria también enfrentan desafíos,
tales como los camioneros, los distribuidores, y los molineros. Es difícil obtener información
estadística sobre los múltiples problemas que deben enfrentar los trabajadores de esta
indus-tria, pero las historias contadas por docenas de nuestros hermanos y hermanas son
consistentes y alarmantes.
¿Quién es mi prójimo?
Tales historias son casi devastadoras. La mayoría de nosotros no vivimos
cada día con los problemas que tienen las personas cuyas historias hemos escuchado. Estos
hermanos y hermanas enfrentan muchos desafíos en común, entre ellos cuestiones de salario
adecuado y otros derechos de los trabajadores, de dignidad humana, y de asuntos de inmigración.
Estos hermanos y hermanas, hechos a la imagen y semejanza de Dios, parecen no tener voz
ni opción en su situación de trabajo.
¿Por qué sus problemas son nuestros problemas? El Concilio Vaticano
Segundo nos asegura: “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los
hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos
y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo”. (Linea de apertura de La
Iglesia en el Mundo Contemporáneo, Gaudium et Spes). El Sínodo de obispos de 1971,
nos enseña en su documento “La Justicia en el Mundo”: “La acción en nombre de la justicia
y la participación en la transformación del mundo nos parece completamente como una dimensión
constitutiva de la predicación del evangelio . . . de la misión de la Iglesia por la redención
de la raza humana y su liberación de cada situación opresiva”. (#6)
Nos preguntamos al igual como lo hizo el joven en el Evangelio de San
Lucas, ¿Quién es mi prójimo? Jesús le responde con la parábola del Buen Samaritano, donde
un enemigo, culturalmente hablando, ayuda a la víctima que ha sido golpeada brutalmente.
El viajero herido es tratado cuidadosamente por alguien con el cual ni siquiera debería
hablar, y que también provee fondos para su recuperación. ¿Quién fué el prójimo? Y el joven
responde,
“El que mostró compasión”, Jesús le dijo, “Anda y haz lo mismo”. (Lc 10:37)
Generalmente, “hacer lo mismo” se asocia con comida para los pobres,
“soup kitchens”, y otras obras importantes de caridad. Sin embargo, la definición de ser
prójimo se extiende no solamente más allá de
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nuestra familia, amigos, y comunidad de fe, sino también va más allá
de nuestros quehaceres tradicionales, hasta que nuestras vidas enteras sean una oportunidad
para vivir el Evangelio.
Por más de 100 años, los líderes en la Iglesia han estado preocupados
sobre la manera en que todos vivimos nuestra fe en el trabajo, las condiciones que los
trabajadores enfrentan, y el significado del trabajo a la luz del Evangelio. Trabajar es
importante porque es un ejercicio de la dignidad y del talento divino de cada ser humano;
una vocación. Tener “voz y opción”
nos permite a reconocer esa dignidad y ejercitarla con nuestro extenso prójimo. Como maestros
en la Iglesia, los obispos continuamos agregando nuestras voces a la lucha por la justicia
del trabajador.
Resumen de la enseñanza social católica
En el centenario de la Encíclica La Condición de los Obreros (Rerum
Novarum), la Conferencia Católica de los Estados Unidos delineó seis principios básicos
de la enseñanza social católica:
1. La vida y dignidad de la persona humana.
La persona humana es la más clara reflección de Dios entre nosotros.
Cada persona posee una dignidad básica que viene de Dios, no de una virtud humana o de
un logro, ni de raza, género, edad, o posición económica. La evaluación de cada institución
o política debe basarse en que si mejora o amenaza la vida y la dignidad humana. Creemos
que la gente es más importante que las cosas.
2. Derechos humanos y responsabilidades
Nuestra dignidad está protegida cuando los derechos humanos son respetados
- el derecho a la vida y todas las cosas que hacen que la vida sea verdaderamente humana:
como lo es la libertad de religión, un trabajo digno, vivienda, cuidado médico, educación,
y el derecho a formar y mantener una familia con dignidad.
3. Llamada a la familia y a la comunidad
La persona humana no es sólo sagrada, sino también social. Reconocemos
nuestra dignidad y logramos nuestros derechos en relación a otros en nuestras familias
y comunidades. Ninguna comunidad es tan vital como nuestra familia.
4. La dignidad y los derechos de los trabajadores
El trabajo es más que una manera de ganarse la vida; es una vocación,
es una participación en la creación. Los trabajores tienen derechos básicos - a un trabajo
digno, a salarios justos, a formar y a unirse a sindicatos, entre otros. La economía existe
para la persona humana, no a la inversa.
5. La opción por los pobres
Los pobres y los humildes tienen un lugar especial en las enseñanzas
de la Iglesia. Las escrituras nos dicen que seremos juzgados por nuestra respuesta a “uno
de estos pequeños”. Necesitamos poner primero las necesidades de los probres.
6. Solidaridad
Como el Papa Juan Pablo II nos recuerda, somos una familia humana a
pesar de las diferencias de nacionalidad o raza; los pobres no son una carga, sino que
son nuestros hermanos y hermanas. Amar a nuestro prójimo tiene dimensiones globales (Centenario
de la Enseñanza Social, 1990).
Las fuerzas económicas prevalecen
Esas dimensiones tienen la economía como un componente esencial; uno
que puede parecer muy lejano de nuestra visión evangélica del prójimo. Los conceptos complicados
y la terminología extraña pueden oscurecer aún más nuestra visión.
La “integración vertical”, aquella en que la misma compañía posee
o controla cada paso de la producción desde los elementos más básicos, como lo es el grano
alimenticio, hasta el producto final, como pechugas de pollo deshuesadas y sin piel en
las estanterías del supermercado, ha llegado a ser una fuerza dominante en la economía.
Las ramificaciones son demasiado
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numerosas para tratarlas aquí, pero de acuerdo a la Conferencia Nacional
de Vida Rural Católica, la “granja-fábrica’ impacta los precios, salarios, recursos naturales,
y el futuro de las granjas familiares, dando un enorme poder a las altas autoridades de
unas compañías.
Las fuerzas económicas que moldean el trabajo en la vida diaria de
cada persona son complicadas y entrelazadas, extendiéndose en asuntos ambientales, uso
de tecnología hormonal, ingeniería genética, política exterior, política monetaria mundial,
desproporción internacional de recursos, deuda y riqueza.
El cambio estructural y las protecciones legales son tareas esenciales
para las entidades del gobierno y de las empresas. No obstante, no podemos dejar nuestra
preocupación y responsabilidad por tales asuntos en manos del grupo anónimo. El “grupo” está formado
por individuos. El cambio estructural empieza por la conversión de cada corazón.
Como cristianos católicos que somos también contadores, enfermeras,
gerentes, ejecutivos de negocios, políticos, maestros, votantes, consumidores, banqueros,
panaderos, mecánicos, secretarias, padres de familia, y oficinistas, hacemos diarias decisiones
que afectan la vida de otra gente. Así también, debemos luchar en santidad con los valores
competitivos del lugar de trabajo, con las opciones complejas y contradictorias a las que
estamos enfrentados.
El conflicto también está presente en la Iglesia. Viviendo el Evangelio
y caminando juntos es un ejercicio, en desigualdad y comunidad, del don de la perseverancia.
Es fácil no ver el “tronco” en nuestro ojo, mientras que la “astilla”en el ojo de nuestro
prójimo parece muy obvia. (Mt. 7:3) Guiados por el Espíritu, nosotros, y nuestros compañeros
en comunidad, buscamos las respuestas que se encontrarán con los desafíos que enfrentamos.
La necesidad de “voces y opciones”
El asunto de “voces y opciones” no se presta a simples respuestas,
en la industria avícola o en cualquier otra empresa. Sin embargo, tiene implicaciones esenciales
para la dignidad humana y la justicia.
Durante un concierto se escuchan muchas “voces” instrumentales. Es
la complicada interacción de la voz de cada individuo en la sinfonía general que hace la
experiencia tan evocativa y transformadora. El escuchar no es una opción; es parte de la
experiencia. Cada contribución es valiosa,
única y esencial en la composición. Se comparten la responsabilidad y los talentos.
En comunidad, Pablo nos dice en la primera carta a los Corintios, que
todas las partes del cuerpo son esenciales y valoradas. Ninguna parte puede ser ignorada. “Si
un miembro sufre, todos sufren con el, si un miembro es admirado, todos se regocijan con él”.
(12:26)
Las voces de todos en la industria avícola, trabajadores, supervisores,
gerentes, y dueños, necesitan ser escuchadas. Una señal positiva en una conversación es
que cada persona venga “a la mesa” dispuesta a cambiar la mente y el corazón basándose
en lo que se dice. Esta no es una oportunidad ilusoria para decir palabras vacías, cuando
las decisiones ya se han hecho y ya nada se puede cambiar. Este es un intercambio esencial
de puntos de vista, un compartir de preocupaciones y, en última instancia, de riesgos y
beneficios financieros y de responsabilidad.
Tales puntos de vista necesitan tomar en cuenta lo siguiente: la duplicación
del volumen de la producción avícola desde 1987 a 1997, según el “ USDA”
; las ganancias de operación de la industria de asadores que fue superior a $1 billón en
1996, según el Na-tional Interfaith Committee for Worker Justice; el límite de la “línea
de velocidad” en la procesadora avícola de “USDA” que aumentó de 70 aves por minuto en
1979 a 91 por minuto en 1999. También vale la pena mencionar el estudio del Departamento
de
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Trabajo de los Estados Unidos, que muestra que el ingreso promedio
verdadero para el trabajador avícola bajó de 1987 a 1997, como también un estudio efectuado
por USDL en 1998 que concluye que la industria avícola es a la vez la que menos paga y
la que más trabajadores emplea en toda la industria de la carne.
Estos extremos necesitan ser enfrentados. En nuestra carta pastoral
Justicia
“Económica para Todos,” nosotros los obispos de los Estados Unidos hablamos sobre la desproporción
del poder económico en nuestro propio país. “La manera como se distribuye el poder en una
economía de mercado libre frecuentemente da a los empleadores un poder mayor de regateo
que a los empleados en la negociación de contratos laborales. Tal desigualdad de poder
puede presionar a los trabajadores a optar entre un salario inadecuado o a no tener ningún
salario.” (par. 103)
En 1891, el Papa Leo XIII en su carta encíclica La Condición del Trabajo
(Rerum Novarum) declaró: “Por lo general, obreros y empleadores deben llegar libremente
a un acuerdo, especialmente en lo que se refiere a salarios; sin embargo . . . si obligado
por la necesidad, o por miedo a algo peor, el obrero acepta condiciones más desfavorables
porque el empleador o el contratista no le ofrecen nada mejor, el obrero se transforma
en víctima de la fuerza y de la injusticia”. (par. 6)
Teniendo una “voz” puede llevar a tener una “opción” sobre salarios, condiciones de trabajo,
protección, cuidado médico, y otros beneficios. A menudo es difícil para los trabajadores
lograr este compartir de responsabilidad con los dueños y gerentes, y por eso la iglesia
por décadas, ha apoyado el derecho de los individuos a asociarse en grupos organizados
para lograr que “las voces y las opciones” lleguen a ser una realidad.
Los trabajadores en la industria avícola, así como en otras industrias
similares, no se organizan fácilmente. Debido al constante cambio de personal, a la situación
vulnerable, y al aislamiento de muchos de los trabajadores, estas asociaciones pueden ser
muy difíciles de formar. Una vez formadas pueden haber futuros obstáculos causados por
los mismos factores.
Una planta procesadora avícola ha tenido tal asociación desde 1996,
y hoy, años después, aún no existe un contrato que proteja a los trabajadores.
“Esta lucha ha continuado por largo tiempo”, dijo el organizador Juan Sánchez. “La gente
está cansada, pero ellos quieren estar organizados. Esta es la única manera de obtener
la atención de la compañía cuando ellos son maltratados por los supervisores o cuando se
les da exceso de trabajo. Ellos quieren protegerse”. Organizar a estos trabajadores que
se van en cuanto encuentran otro trabajo, es una situación desafiante, que exige participación,
responsabilidad, educación, y perseverancia de parte de todos los involucrados. Tanto gerentes
como organizadores deben actuar, como lo ha expresado enfáticamente el Papa Juan Pablo
II en su encíclica, Trabajo Humano ( Laborem Exercens), con el propósito de buscar “el
bien común” (20), no solamente para ellos, sino para el bien común de la sociedad entera.
Tomando el siguiente paso
“Señor, ¿cúando te vimos?” ¿Vemos la imagen del Divino en las caras de quienes trabajan en
la industria avícola y en otros negocios similares? Como Católicos Cristianos, ¿qué estamos
llamados a hacer?
Oramos, leemos, discutimos, luchamos. Nos preparamos juntos para dar el siguiente paso. “Depende
de estas comunidades Cristianas, con la ayuda del Santo Espíritu, en comunión con los obispos,
. . .y en diálogo con otros hermanos cristianos y con todos los hombres de buena voluntad,
discernir las opciones y compromisos que sean necesarios . .”. Llamada de Acción ( Octagesima
Adveniens, par.4).
Por supuesto que la gente de buena voluntad puede estar en desacuerdo. Se espera esto como
una parte de la lucha de vivir nuestra fe. Dios continúa hablando en la historia humana;
el tiempo y el cambio continúan. La Iglesia
“tiene el deber de escrutinizar los signos de los tiempos y de interpretarlos a la luz del
Evangelio”. La Iglesia en el Mundo Moderno (Gaudium et Spes, #4)
Continuamos el transcurso de la vida con esperanza. Continuamos sin miedo, porque, así como
se nos recuerda muschas veces en la Escritura, no estamos solos. Dios está con nosotros.
El Papa Juan Pablo II, habló de esto en su discurso en la Asamblea General de las Naciones
Unidas en 1995. (último párrafo de “La Libertad No Puede Ser Suprimida”)
“No debemos tener miedo al futuro. No debemos tener miedo al hombre. No es ningún accidente
que estemos aquí. Cada ser humano ha sido creado en la imagen y semejanza de quien es el
origen de todo. Tenemos dentro de nosotros las capacidades para la sabiduría y la virtud.
Con estos dones, y con la ayuda de la gracia de Dios, podemos construir en el próximo siglo
y en el próximo milenio una civilización digna de la persona humana, una verdadera cultura
de libertad. ¡Podemos y debemos hacerlo! Y haciéndolo, miraremos que las lágrimas de este
siglo han preparado la base para una nueva primavera del espíritu humano”.
Cada domingo en la misa celebramos la vida que hemos vivido con Dios durante la semana anterior,
con todas sus alegrías y tristezas. Compartimos nuestras limitaciones y nuestra vida en común
en el Espíritu, así como la Eucaristía es partida y compartida. Todos juntos somos enviados
a otra semana, bendecidos e invitados, “Vayan en paz a amar y a servir al Señor”.
“Amamos y servimos” en nuestras vidas diarias a través de nuestros encuentros con otros. ¿Cómo
podríamos abogar por las necesidades de nuestros hermanos y hermanas que no tienen “voz ni
opción”? ¿Cómo podríamos “hablar por los que no tienen voz”? (Prov. 31:8)
Empecemos con nuestros propios corazones y con nuestra propia consciencia mientras caminamos
juntos hacia el próximo milenio. Busquemos la presencia Divina en cada persona, y respondamos
de acuerdo, “porque así como lo hiciste a uno de estos pequeños . . . a mí lo hiciste . .
.”
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We, the Catholic Bishops of the South, endorse this pastoral letter.
Reflección y Respuesta para
Voces y Opciones
Empezar con el Primer Paso
La manera de acercarnos en oración a los desafíos a vivir nuestra fé en la vida diaria puede
ocurrir en muchos niveles. El primero puede denominarse el nivel de escuchar; el segundo, nivel
de participación, y el tercero podría llamarse el nivel de transformación.
¿Cómo estamos escuchando? ¿A quién escuchamos? ¿De quiénes son las voces de nuestra comunidad
que no son escuchadas y por qué?
•Recemos por todos aquellos que luchan con cuestiones de “voces y opciones” que están presentes
en situaciones que envuelven la dignidad humana y los problemas en el lugar de trabajo. Recemos
por aquellos que sufren, como también por quienes contribuyen tanto a los problemas como
a las soluciones. Recemos por nuestra propia toma de conciencia de estos hechos.
•Decidamos estar al tanto de los problemas que existen en los lugares de empleo de la comunidad,
formándonos a través de las noticias. Solicitemos más información cuando nos enteremos de
algún problema.
•Invitemos a representantes de ambos puntos de vista de una controversia
que exista en un lugar de trabajo local, para que le hablen a la gente de la comunidad
o a una agrupación incluso más grande. Es necesario conseguir la ayuda de personas expertas
para tópicos difíciles.
•Invitemos a un representante de las oficinas diocesanas como Caridades Católicas, Inmigración,
Apostolado Hispano, o Justicia y Paz, para informar a la comunidad sobre asuntos locales
y sobre las oportunidades para ayudar a cambiar estructuras y políticas. Talvez un nuevo
miembro u otra persona con talentos especiales o con conocimiento de tales asuntos sea la
persona indicada para compartir sus experiencias con la comunidad.
•Eduquémonos a nosotros mismos como también a otras personas sobre la manera en que nuestras
opciones diarias, como consumidores y administradores, afectan a la gente de nuestra área
y de todo el mundo.
•Cultivemos el conocimiento sobre la dignidad, la riqueza y los talentos únicos de nuestros
hermanos y hermanas al otro lado de la calle, y alrededor del mundo, para que vivamos como
miembros de la fa-milia de Dios. ¿A qué gente de nuestra comunidad se le niega la participación
para hacer decisiones? ¿Quién tiene opciones?
•Examinemos nuestras propias prácticas de interacción con otros en casa, en la escuela, en
el mercado y en el lugar de trabajo. ¿Cómo vivimos nuestra fe en el trato con la gente que
vemos regularmente?
•Organicemos un grupo pequeño de estudio de la enseñanza social de la Iglesia Católica.
•Examinemos las políticas de nuestra parroquia con respecto al empleo
salarios, quejas y terminación. Estemos al tanto de quién tiene
“voz y opción” en las políticas sobre esto. ¿Las prácticas de empleo de nuestra parroquia
son consistentes con nuestra fe?
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¿Cómo podemos tr ans-formar una si tuación injusta, como una que
niega
“voces y opciones”?
•Tomemos parte en la formación de una alianza entre grupos de fe y
todos los grupos afectados por industrias como las que hemos discutido en este documento.
Comuníquese con: Na-tional Interfaith Committee for Worker Justice en Chi-cago al (773)
728-8372, National Catholic Rural Life Conference en Des Moines, Iowa, al (515) 270-2634.
•Estemos al tanto de los problemas relacionados con la seguridad en
el lugar de empleo, y apoyemos la protección del gobierno tanto como la protección privada
de los trabajadores en su medio ambiente. Para más información comuníquese con Catholic
Labor Network en Port Arthur, Texas, al (409) 985-8865.
•Defendamos la enseñanza de la iglesia sobre el derecho de los trabajadores
para organizarse, el cual es a menudo aceptado en principio, pero negado en la práctica.
La persecusión y las represalias en contra de quienes tratan de formar tales asociaciones
son inaceptables. Comuníquese con Delmarva Poultry Justice Alliance en Pocomoke City, MD,
al (877) 460-8423.
•Eduquémonos a nosotros mismos como también a otras personas sobre
los cambios legales o estructurales que podrían necesitarse para un “salario justo”, y
luego demos los pasos necesarios en apoyo de tales cambios. Debemos discernir cuál es nuestra
llamada a ser parte de grupos organizados para cambiar la manera como se debe compensar
a la gente por sus trabajo. Uno de estos grupos puede ser Network en Washington, D.C. (202)
547-5556.
•Apoyemos políticas de inmigración justas y humanas que protejan los
derechos y la dignidad de esos trabajadores humildes. Para esto se puede obtener más información
en The Center of Concern en Washington, D.C. (202) 635-2757.
•Es necesario reconocer la necesidad de un cuidado médico que esté disponible
y al alcance de todos, no importando el tipo de trabajo que se haga. Hay que ponerse en
contacto con Catholic Health Asociation en St. Louis, MO, al (314) 427-2500.
•Demos a conocer el impacto ambiental de muchas empresas agrícolas,
en lo que se refiere al estiércol, al uso de hormonas, pesticidas y fertilizantes, los
cuales afectan la tierra, el agua, y la salud del consumidor. ¿Quién es responsable por
la limpieza y por la eliminación de deshechos? Para más información hay que ponerse en
contacto con Rural Advancement Foun-dation International-USA en Pittsboro, NC, al (919)
542-1396.
•Votemos.
•Incluyamos tópicos de la dignidad humana, la justicia, y los problemas
del lugar de trabajo, en anuncios, homilías, peticiones litúrgicas, celebraciones propias
del tiempo, en presentaciones de educación religiosa, y en otras oportunidades que sean
apropiadas.
•Comprométase con la parroquia, ya sea proporcionando un servicio o
bien con una contribución financiera para ayudar con los problemas locales o con las necesidades
de la comunidad en general.
•Consideremos afiliarnos a alguna organización re-gional, tal como
Catholic Committee of Appalachia en Webster Springs, WV, al (304) 847-7215, o Catholic
Committee of the South en Atlanta, GA, al (404) 705- 8490, ambos grupos dedicados a asuntos
de justicia regionales.
•Infórmese más sobre la Campaña Católica para el Desarrollo Humano
(CCHD) y su labor en el desarrollo económico y comunitario de su diócesis. Contribuya a
los esfuerzos de CCHD, ya sea financieramente o con otro tipo de recursos.
•Piensemos en una estructura nacional o internacional que le gustaría
cambiar. ¿Cómo puede participar usted y otros miembros de su comunidad en el cambio de
esa estructura?
Conclusion
Empiece con un paso, aunque sea uno que parezca pequeño. El viaje
hacia la integridad, la justicia y la paz procede paso a paso en el amor de Dios.
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Voces y Opciones
Compañías, Trabajadores, Productos
Procesando aves de crianza
Tyson Foods, la compañía avícola más grande, produjo en 1999 más de 7,2 billones de libras
de pollo, utilizando 66 plantas procesadoras y 7.402 contratos con criadores de pollos. Tyson
tiene operaciones avícolas en Alabama, Arkansas, Florida, Georgia, Indiana, Ken-tucky, Maryland,
Mississippi, Missouri, North Carolina, Oklahoma, Pennsylvania, Tennessee, Texas, y Virginia.
Fuente de información: Sitio de red informática Tyson.
La población de los Estados Unidos gasta $40 billones de dólares en productos avícolas al
año; estos productos son producidos en 175 plantas procesadoras de pollo.
Fuente: Harper’s Magazine, Agosto 1999.
El consumo de pollo per capita se ha elevado de 40 libras en 1970 hasta 75 libras en la actualidad.
Fuente: Harper’s Magazine, Agosto 1999.
En 1988, Tyson tuvo la mayor ganancia bruta por dólar en ventas entre las cinco mayores compañías
avícolas.
Fuente: Derivado de la información que las compañías sometieron a Securities and Exchange
Commission.
Las cinco compañías más grandes que controlan más de la mitad del mercado son Tyson Foods,
Gold Kist, Perdue Farms, Pilgrim’s Pride, y ConAgra.
Fuente: “The plucking of the American chicken farmer” The Baltimore Sun, 28 de febrero
de 1999.
Información sobre crecimiento, salarios, cambios y las ganancias de la
industria avícola.
Según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, (USDA) la producción de aves
de corral duplicó su valor de 1987 a 1997.
Según USDA, en 1979 el límite de la velocidad de la línea fue de 70 aves por minuto. Hoy
en día es de 91 aves por minuto.
Fuente: Harper’s Magazine, agosto de 1999
El número promedio de pollos sacrificados por hora ha incrementado de 143 en 1986 a 190 en
1995.
Fuente: United States Department of Agriculture.
Los salarios reales promedio para trabajadores de aves de corral han bajado de 1987 a 1997,
según el Departamento del Trabajo de los Estados Unidos.
Fuente: U. S. Department of Labor, Bureau of Labor Statistics; real average wages adjusted
for by the CPI-U, U. S. city average, all items, 1987=100.
La industria de asadores ganó más de $1 billón de dólares en ganancias operativas en 1996,
según el Comité Nacional Ecuménico para la Justicia del Trabajador.
La industria avícola es el sector que tiene los salarios más bajos en toda la industria de
la carne y es el sector que emplea más gente de toda la industria de la carne.
Fuente: Employment and Earnings, Bureau of Labor Statistics, U.S. Department of Labor,
1998.
Información sobre lesiones por movimientos repetitivos
Los desórdenes de trauma cumulativo entre
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los trabajadores avícolas son 16 veces más frecuentes que el promedio
nacional.
Fuente: Harper’s Magazine, Agosto 1999.
El Comité Nacional Ecumenico para la Justicia del Trabajador informa
que los estudios realizados por el gobierno federal en plantas avícolas encontraron que
el 1 por ciento de los trabajadores son afectados por desórdenes de trauma cumulativo como
lo es el síndrome de carpal tunnel.
De acuerdo al Departamento de Trabajo de los Estados Unidos, la tasa
de incidencia de desórdenes asociados con trauma cumulativo en 1996, indicó
que la tasa es cinco veces mayor en la industria avícola que en el sector de manufactura
en general.
Fuente: Departamento de Trabajo de los Estados Unidos, Oficina de Estadísticas de Trabajo.
Información sobre lesiones graves
En Kentucky, el Programa de Seguridad Ocupacional y Salud (OSHP) no
se involucra automáticamente, ni aún en el evento de la muerte de trabajadores. A raíz
de la muerte de dos trabajadores de Tyson en julio de 1999, oficiales del estado explicaron
que OSHP no exige que las compañías presenten un informe de amputaciones u otras lesiones,
excepto en circunstancias muy especiales. La mayoría de las compañías sólo tienen que informar
de accidentes que resulten en la muerte u hospitalización de tres o más trabajadores.
Fuente: Lexington Herald Leader, 27 de julio de 1997.
Las denuncias relacionadas con la salud y la seguridad que involucran
“una sustancial probabilidad de muerte o heridas graves”, aumentaron más del 150 por ciento
entre
1997 y 1998 en “Tyson Foods”, la compañía avícola más grande. Información
tomada de OSHA Integrated Management Information System.
Las cinco categorías principales de las citaciones de OSHA por Procesamiento
Avícola y Matanza, desde octubre de 1998 hasta septiembre de 1999 fueron por, 1) Administración
del Proceso de Seguridad; 2) Métodos muy peligrosos de instalación del alambrado eléctrico,
componentes y equipo; 3) Aparatos mecánicos de transmisión de poder; 4) Comunicación de
situaciones peligrosas; y 5) Protección contra afecciones respiratorias.
Fuente: Sitio web de OSHA.
Una trabajadora de 30 años de edad fue aparentemente electrocutada
frente a sus compañeros de trabajo cuando trabajaba en la planta procesadora avícola en
Morton, Mississippi, el 19 de julio de 1999. Mientras que afirman que el incidente está “ bajo
investigación”, la compañía asegura que la planta es “sin la menor duda” un lugar seguro
para trabajar.
Fuente: The Scott County Times, Forest, MS, 21 de julio de 1999.
Asuntos de supervisión, compras de equipo para seguridad laboral, tiempo sin pagar,
inhabilidad física, etc.
El sesenta por ciento de las compañías de la indus-tria avícola encuestadas
por el Departamento deTrabajo fueron encontradas en violación del Acta de Medidas Justas
de Trabajo.
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Más del 51 por ciento de las plantas no remuneraron a los trabajadores por tiempo extra que
utilizaron en tareas relacionadas con el trabajo antes y después del turno, tal como la limpieza.
Más del 30 por ciento no pagaron por descansos breves tomados durante el día, como lo es
el uso del baño, o cuando paran la línea para limpiarla o repararla.
De las plantas sondeadas, el 54 por ciento descontaron dinero de los cheques de salario de
los trabajadores por ropa y equipo de protección, lo cual la compañía está obligada a pagar.
Algunas compañías incrementaron el precio de los artículos antes de venderlos a los trabajadores.
Fuente: Departamento de Trabajo, encuesta de octubre y noviembre de 1997, publicado por
Na-tional Interfaith Committee for Worker Justice.
De acuerdo al Comité Nacional Ecuménico para la Justicia del Trabajador, las investigaciones
hechas por el sector de Salarios y Personal por Hora, del Departamento de Trabajo de los
Estados Unidos, reveló que únicamente el 40 por ciento de las plantas procesadoras avícolas
NO violaron las leyes concernientes al salario y a las horas de trabajo. Los resultados de
las encuestas publicadas en febrero de 1998, indicaron que la mayoría de violaciones ocurrieron
porque los empleadores no pagaron tiempo extra después de una semana de 40 horas de trabajo,
o bien no mantuvieron información escrita de las horas trabajadas por los empleados. Las
plantas procesadoras encuestadas en 1997 fueron 51 de 174.
Información sobre la composición de la fuerza de trabajo
Los trabajadores avícolas son en su mayoría afroamericanos y mujeres,
sin embargo, los latinos constituyen la fuerza trabajadora de crecimiento más rápido en
la industria avícola.
Fuente: Plantas recién encuestadas por United Food y Commercial Workers International
Union(UFCW).
Atrapadores de pollos
La remuneración promedio para los atrapadores de pollos ha bajado desde 1985.
Fuente: Estudio de la tasa pagada por mil pollos atrapados por Delmarva Perdue atrapadores
de pollos.
Más del 60 por ciento de las plantas sondeadas por el Departamento de Trabajo no pagaron
al equipo de atrapadores de pollos por horas extras que excedían las 40 horas de trabajo
por semana.
Fuente: Encuestas realizadas por el Departamento de Trabajo en octubre y noviembre de
1997, según lo publicado por el National Interfaith Committee for Worker Justice.
De acuerdo al Comité Nacional Ecuménico para la Justicia del Trabajador, el Departamento
de Trabajo anunció en junio de 1999, que estaban entablando juicios legales exigiendo que
se pague por extra a más de 200 trabajadores en la sección de atrapadores de pollos en Alabama,
Mississippi, North Carolina, y Texas.
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Criadores de Pollos
El típico granjero que cría aves vive por debajo del índice de pobreza
para una familia de tres.
Fuente: “ The plucking of the American Chicken farmer”, The Baltimore Sun, 28 de febrero
de 1999; el salario que los granjeros criadores de pollos pueden esperar es un promedio
de $8,830 anualmente hasta que paguen los préstamos, típicamente en 15 años; Marva Farm
Credit, 1997. La avicultura es una jornada completa para el 65 por ciento de los criadores
de pollos de Delmarva.
La Administración de Inspección de Granos, Empacadores y Corrales del
Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, encargada de inspeccionar la relación
de la industria avícola con los granjeros bajo contrato, no tiene el poder humano ni financiero
para investigar las denuncias de engaños y otras injusticias. Tiene únicamente 7 investigadores
de tiempo completo para cubrir los 30,000 granjeros bajo contrato en todo el país.
Fuente: “ Unprotected and Alone”, The Baltimore Sun, 2 de marzo de 1999.
Debido a que los juicios civiles por parte de los granjeros criadores
de pollos en contra de las compañías avícolas han tenido éxito en enfrentar algunas de
las prácticas injustas, ahora los contratos de los granjeros imponen el arbitraje en el
caso de desacuerdos, para evitar juicios de acción de clase en contra de la compañía.
Fuente: “Taking a stand, losing the farm”, The Baltimore Sun, 1 de marzo de 1999.
Es común que se les diga a los granjeros criadores de pollos, que
se modernicen o bien perderán el contrato y, por consecuencia, la granja.
Fuente: “ Unprotected and Alone”, The Baltimore Sun, 2 de marzo de 1999.
A pesar del engaño evidente en el peso final del pollo, por años ConAgra
en Dalton, Georgia no fue sancionado por la Administración de Inspección de Grano, Empacadores
y Corrales del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos.
Fuente: “ Unprotected and Alone”, The Baltimore Sun, 2 de marzo de 1999.
Con los juicios de acción de clase, se descubrió evidencia que indica
que en cuatro estados, durante años han estado haciendo trampas en las balanzas que usan
para determinar el peso final del pollo. Sin em-bargo, las agencias de la aplicación de
la ley no iniciaron ninguna investigación criminal. Otras veces las aves fueron dejadas
al sol en los camiones para deshidratarlas antes de ser pesadas, perdiendo de 1,800 a 2,000
libras o más por camión cargado.
Fuente: “ The plucking of the American Chicken farmer”, The Baltimore Sun, 28 de febrero
de 1999.
De 1.344 granjeros avicultores de Delmarva encuestados en 1997, el
43 por ciento no creen en el peso exacto del alimento que la compañía les entrega, 41 por
ciento no confían en las cifras que aparecen en sus estados de pago, y el 57 por ciento
creen que la compañía tomará represalias si expresan su descontento.
Fuente: “ The plucking of the American Chicken farmer”, The Baltimore Sun, 28 de febrero
de 1999.
A los posibles granjeros avicultores se les dan proyecciones optimistas
de ingresos por parte de las compañías poniendo énfasis en el pago bruto y no el pago neto.
Fuente: “ The plucking of the American Chicken farmer”, The Baltimore Sun, 28 de febrero
de 1999.
Las compañías avícolas virtualmente tienen todas las cartas en el juego
de la crianza de aves. Algunas veces no siguen ni sus propias reglas ni las del gobierno.
Las tácticas en entrevistas y testimonios jurados se describen a continuación: entrega
de pollitos débiles y enfermos; peso incompleto del alimento; demandas para equipos nuevos
y costosos; tardanza en el peso de los pollos para que así pierdan peso; balanzas alteradas
para que el peso de las aves sea muy bajo; manipulación de la evaluación de producción
del avicultor; el mandato de arbitraje para que así los avicultores no puedan demandar
a la compañía; prohibición de conversaciones entre los avicultores; rechazo de contratos
a futuros compradores de fincas; amenazas de “irse del área” si los avicultores se unen
para tratar de obtener cambios legislativos.
Fuente: “ The plucking of the American Chicken farmer”, The Baltimore Sun, 28 de febrero
de 1999.
Casi 130 granjeros avicultores en Mississippi han llevado sus problemas
a la legislatura del estado, a la oficina del Procurador General y al Departamento de
Agricultura, solicitando una junta de quejas formada por el estado
para supervisar las relaciones entre los granjeros avicultores contratados y las compañías
avícolas, especialmente los contratos.
Fuente: The Commercial Dispatch, Columbus, Mississippi, 10 de febrero del 2000 y The
Clarion-Ledger, Jackson, Mississippi, 9 de febrero del 2000.
Las compañías avícolas ganan más en inversiones que los granjeros
avicultores, cerca del 4 por ciento para los granjeros avicultores y 16 por ciento para
las compañías.
Fuente: Securities and Exchange Commission; Poultry Industry Studies; Compustar PCPlus
(Tyson Foods, Pilgrim’s Pride, and ConAgra).
Los granjeros avicultores hacen una inversión incial de $247.000 por
casa y ellos asumen todos los riesgos de administrar una granja avícola, incluyendo la
eliminación del estiércol del pollo, la eliminación de pollos muertos, y la responsabilidad
financiera por la pérdida de las aves que la compañía posee.
Fuente: “ The plucking of the American Chicken farmer”, The Baltimore Sun, 28 de febrero
de 1999.
Los Hispanos
Desde 1960 los hispanos se han sumado al 71 por ciento del crecimiento
en la Iglesia Católica de los Estados Unidos. La diócesis de Charlotte encabezó la lista
de las diócesis con el porcentaje más alto de in-cremento de la población hispana, seguida
por Reno-Las Vegas, Atlanta y Raleigh. La información fue dada a conocer el 7 de marzo
del 2000, en un informe titulado “El Ministerio Hispánico a la Vuelta del Nuevo Milenio” por
El Comité de Asuntos Hispánicos en la Conferencia Nacional de Obispos Católicos.
Granjas Familiares/Granjas-Fábricas
“El número de granjas de familia han bajado precipitadamente - 300,000
desde 1979 - desde que las corporaciones multinacionales de negocios agrícolas han ganado
más control sobre las fincas de producción, productos y mercados”.
Fuente: “Joining the Struggle for Rural America” por el Hno. David G. Andrews, National
Catholic Rural Life Office.
Medio Ambiente
Después de dos años de investigaciones de la indus-tria avícola en
Scott County, un juez federal acusó en enero del 2000 a cinco plantas procesadoras de pollo
en Mississippi; a una compañía de eliminación de desperdicios de animales, y a su expresidente
por conspiración para violar el Acta de Agua Limpia. Se acusa a las compañías de botar
aguas con desperdicios de aves en un arrollo del Pearl River, el cual abastece a la ciudad
de Jackson de agua potable.
Fuente: The Northeast Mississippi Daily Journal, Tupelo, MS, 10 de febrero del 2000.
Presencia de sindicatos
Mientras que el 73 por ciento de plantas procesadoras y empacadoras
de carne están sindicalizadas, sólo el 30 por ciento de las plantas de aves de corral están
organizadas.
Fuente: United Food and Commercial Workers International Union (UFCW), 1998.
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We wish to acknowledge the people who helped make this document possible:
Susan Stevenot Sullivan, Rev. Tom Massaro, S.J., Rev. Les Schmidt, Sr. Mary Priniski, O.P.,
Msgr. Ron Richardson, Eugenia Michels, Dr. Humberto Risso, Rev. Juan Molina, Sr. Pat Brown,
S.S.M.N., Dr. Marvin Mich, Joanne Frazer, Barney Offerman, Sue Tully, Rev. Mark Lawlor,
John Bookser-Feister and many others. We also wish to thank all those who offered suggestions
and information for the document, as well as those who shared their stories at hearings
and interviews.
This document was researched and facilitated through the Catholic Committee
of the South, a network of solidarity.
The names of people interviewed for this document were changed for
their safety.